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La ruta 1095

La ruta 1095

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La ruta 1095 es posiblemente una de las mejores rutas por carretera del mundo.

Nada más despertarme, me asomo al exterior del bungalow y si, no lo he soñado. Hemos alquilado un coche para recorrer el Norte de Tailandia.

La verdad que era una cuenta pendiente que quería hacer. Me gusta tener la libertad de pararme a sacar una foto, a estirar las piernas o simplemente  merendar de lo que hayamos preparado en el momento que nos apetezca. Que bonito. Que bonito. Que bonito seria si no lloviese y la bruma de las nubes hubiesen tapado totalmente la vista de las montañas.

La chica de recepción me dice que seguirá así todo el día.  
Pese a ello, preparamos la mochila, la cámara y nos dirigimos a Mae Hong Son por la ruta 1095.

Pensando en que va a parar en cualquier momento.

En Tailandia, no encontrareis sillitas para bebés en los coches. Por lo que tenéis que saber que viajarán en vuestro regazo en todo momento.

Cruzamos el pueblo y nos dirigimos hacia el aeropuerto, la lluvia se hace más intensa por momentos. Cuando llevamos unos pocos kilómetros, la carretera empieza a presentar sus características curvas de gran pendiente.

Bueno qué os voy a contar, la experiencia hasta que no llevé una hora conduciendo fue para retratar. Lluvia, conducción de coche automático en el lado derecho, curvas,….pero sabéis que? Allí estaba. No era como en mis sueños, no se parecía para nada a un anuncio de Range Rover, pero allí estaba yo con mi familia.

Pese a que el recorrido es relativamente corto. 120 Km. teníamos previstas una serie de paradas por el camino. La primera fue en las lod caves o spirit caves.

Soppong

Estas cuevas estan situadas en el distrito de Soppong (también llamado Pang Mapha). Se encuentra fuera de la ruta 1095. Si no quereis arriesgaros a conducir por estas carreteras podéis contratar un taxi que os lleve, precio negociable. Teneis que dirigiros hacia Soppong y de aqui a unos 8 km.se llega a las cuevas. La más accesible es la conocida como Tham Lot, cueva de los espiritus, que forma parte de un complejo más grande que también incluye las cuevas del Valle de Banyan y las cuevas del acantilado escarpado.

La cueva de los Espíritus es un sitio arqueológico de gran interés además de una aventura en sí misma. Datada en la época prehistórica y habitada por la tribu de caza Hoabinhian. Eran una comunidad de la Edad de Piedra de cazadores y recolectores que utiliza artefactos y herramientas de mano de obra primitiva, tales como hachas cortas, martillos, herramientas hechas de huesos, etc.

Excavadas por primera vez en la década de 1960 el arqueólogo y antropólogo estadounidense Chester Gorman, detalló los alimentos e instrumentos utilizados por los antiguos Hoabinhians. Quien dedujo que los Hoabinhians aprendieron la agricultura. Su trabajo fue ampliado en 1972 cuando WG Solheim, el director del proyecto <cueva de los Espíritus, publicó un artículo en la revista Scientific American y afirmó que los Hoabinhians también habían aprendido la horticultura, y comenzaron a usar también la cerámica.

Este lugar ofrece una visita guiada  a su interior formado por  tres cuevas conectadas. La primera de las cuales es una gruta, la segunda contiene pinturas prehistóricas de venados o antílopes, y el tercero contenía ataúdes en forma de canoa pre-histórico en forma de canoa.

Es requisito indispensable contratar un guía, se reúnen en la zona, y una lámpara de gas, por unos 150 baht. (precio no negociable)

Hay una parte de la visita que puede realizarse con una balsa de bamboo por un coste 400/300 baht. ida y vuelta/solo ida (se puede volver a pie). Si llegáis a la entrada/salida de la cueva por la tarde, podréis observar una espectacular concentración de vencejos que vuelven para dormir en la Tham Lot.

Que sepas que en Soppong hay un mercado local los martes. Por si lo quIeres cuadrar.

En nuestra visita solo pudimos acceder a dos partes, la que podíamos realizar en barca empezaba a presentar mucha concentración de agua y que quieress que te diga, valorando pros y contras, no nos apetecía terminar siendo titular de un periódico tailandés. Media vuelta y seguimos.

Tham Pla ParkAdemás en los alrededores de Soppong existen dos sitios de interés cercanos el Tham Pla Park o cueva de los peces (en los que por 10 Baht. podréis comprar unas bolsas de comida para peces que os “traerán suerte” al alimentarlos) que ofrecen una gran cantidad de carpas (10.000, según una leyenda), y las magníficas cascadas de Pha Sua. A nosotros no nos dió más de sí el día. 

También están los pueblos kayan de las mujeres jirafa

 

Una vez de vuelta a la 1095 seguimos subiendo hasta que llegamos a un pequeño mirador que preside un autobús de línea rojo típico destartalado, situado en lo más alto de un paso por encima de una sierra.

Ha dejado de llover, por fin, y se ha despejado el día. Paradita obligatoria a estirar las piernas y sesión de fotos. El lugar es increíble. Hay una serie de construcciones de madera con detalles birmanos que hacen que la explanada que está a su alrededor, de un color verde fresco, haga que resalten la madera de una manera fascinante. No me canso de mirar las fotos de ese día.

De vuelta a la carretera, seguimos por la ruta 1095. Ya no nos pararemos.

Mae Hong Son

Mae Hong Son es una ciudad pequeña, alrededor de 7000 habitantes, que cuenta con infraestructura para el turismo poco desarrollada. Esta ciudad originalmente era un centro de entrenamiento de elefantes, debido a la gran presencia de estos animales en la zona. Por cuestiones geográficas presentó un aislamiento que ha hecho que mantenga intacto muchos de los rasgos que forman parte de la cultura de sus tribus y etnias.

La circulación es escasa y es un sitio agradable para pasear.

Nosotros fuimos hasta allí para ir de excursión al monte Doi Kong Mu y su templo Wat Phra That, visitar el templo de Wat Jong Klan, un templo con grandes rasgos birmanos, ver unas tiendas de antigüedades, y probar la comida con sabor birmano.

Empezamos por la visita al monte Doi Kong Mu y su templo.What Prha That. Encontramos el camino para llegar mientras circulamos hacia el acceso a la ciudad.

El templo de 1874, ofrece una vista espectacular de todo el valle en el que está enclavado Mae Hong Son. Destaca por sus dos pagodas grandes blancas y su arquitectura típica Shan.

En frente de la sala de ordenación hay una gran  imagen de Buda de pie.

A un lado de la carretera a la cima es una zona de aparcamiento llena de puestos de recuerdos. Por cierto, me arrepiento de no haber comprado un muñeco parecido a un títere con forma de esqueleto, creyendo que lo encontraría en la ciudad. Pues no. Lo buscamos y no volvió a aparecer en todo el viaje.

Continuamos el trayecto por la ruta 1095 hacia el centro de la ciudad, para llegar a una zona comercial, muy pequeña. En las tiendas de antigüedades, encontramos una serie de objetos auténticos increíbles, piezas asombrosas que formaban parte de la cultura y arquitectura birmana.

Las tiendas son esas tiendas que desde que entras en ellas ya notas solo por la luz que refleja contiene historia. Todo apiñado y entremedias papeles amarillentos anillados con un cordel fino con anotaciones que describen su proveniencia. Había trozos de vigas talladas, grandes campanas, figuras de serpientes,…. Por desgracia demasiado voluminosas para que nos las llevásemos. Que lastima no poder habernos llevado nada significativo. Había piezas únicas.

Acabamos la jornada matutina bien avanzado el mediodía y decidimos comer en un restaurante pequeño cerca del río. Así podríamos dejar el coche aparcado para seguir después de comer con la última visita del día. Como queríamos probar la comida birmana nos dejamos aconsejar por la chica que regentaba el lugar. Gemma tenía preparado en el termo unos macarrones con atún que nos permitía probar sin ningún tipo de problema la gastronomía totalmente desconocida del lugar.

A Thais le sirvieron el plato antes que a mí, a ella le trajeron mohinga, fideos delgados y cilíndricos de arroz servidos en un caldo espeso de hierbas, pescado y chalotes, una especie de cebolla parecida al ajo, por sus dientes.

Es uno de los platos más comunes y favoritos para el desayuno, pese a que lo comen en cualquier momento del día. Se suele servir con un tallo de banano, que no fué el caso, y se le puede añadir huevo cocido, vegetales fritos (les encanta freír los alimentos) y tortilla de pasta de lentejas. La verdad que estaba muy sabroso.

Mientras esperábamos de la cocina salía un olor bastante desagradable. Como a pescado de los que flotan en un puerto. No quería imaginar que pudiese ser mi plato, deseaba con todo mi corazón que no fuese mi plato. Pero no, no ocurrió de tal manera. Era mi plato. Menudo día, si me caigo de espalda me rompo la nariz.

Desconozco si usó pescado en mal estado o si lo preparó mal, ya que amigos mios lo han probado y dicen que pese a ser de un sabor fuerte esta bueno. Bueno conclusión no pude comer dos cucharazos de un nga htamin (pescado y arroz), de estilo shan. Este plato combina el arroz cocido con cúrcuma (una planta de origen indio, cuya raíz se parece al jengibre y da un sabor amargo a los platos). Este se machaca, se moldea como una tortilla y se añade al pescado. Tiene un sabor muy fuerte. Doy fé.

Pedí un cambio de plato, pero ya no se ni que comí, ese olor me persiguió todo el día.

Después de la aventura gastronómica y una sesión de fotos que se hizo Gemma con las jovenes del local nos fuimos a visitar el templo de Wat Jong Klan, otro punto de lo que hay que ver en Mae Hong Son. Construido por los thai yai (shan) alberga unas pinturas de jataka sobre cristaly un museo(abierto de 8.00 a 18.00) donde se exponen muñecos de Mandalay.

 

Ya destrozados del intenso día nos volvemos tranquilamente hacia Pai. La vuelta es más tranquila, la lluvia ha cesado y la neblina ha desaparecido. Ahora se ve perfectamente la ruta que hemos realizado. Increíble el provecho de esta excursión de que hacer en Pai con niños. Ha valido muchisimo la pena, ojalá tuviesemos más tiempo verdad?

Llegamos al pueblo ya con un falso control absoluto de la conducción tailandesa. No nos hace falta modificar la ruta, llegamos directamente donde alquilamos el coche. Se lo devuelvo encantado y saco la moto tranquilamente mientras nos vamos hablando de este día. Ha dado mucho de sí. No lo olvidaré jamás. Una cuenta pendiente realizada conducir por la ruta 1095.

Y hoy si, nos lo hemos ganado, toca hamburguesa de las buenas…despues de la comida que menos.  Sobran las palabras, un poco de USA, rock and roll, chips y oh yeah que me hace falta que vengo mareado del pescado birmano. Tras un aporte de proteinas en dosis XL, nos vamos a dormir cuando la lluvia vuelve a aparecer.

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