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Como esta campaña de Apple me transportó a nuestro último viaje

Como esta campaña de Apple me transportó a nuestro último viaje

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Hace poco estaba navegando por la red cuando de repente topé con una divertida campaña de Apple que muestra la dependencia que tenemos a día de hoy con las aplicaciones móviles. Y en ese momento, fue inevitable. Quieres saber como esta campaña de Apple me transportó a nuestro último viaje?

La verdad es que me muero de ganas de empezar la parte del blog sobre China. Todavía queda un poco.

No me cansaré de repetir que este viaje avivó de nuevo mis ganas de continuar descubriendo lugares con mis hijos. No podía imaginarme, ni por un momento, lo que me venía encima con la ruta por China con niños que había montado. Había investigado mucho sobre el país, leído infinidad de artículos de verdaderos expertos en viajes y en blogs. Pero no te equivoques ni de lejos podía imaginarme este viaje. De repente llegó ese algo que hace, a los que nos gusta viajar, que sonriamos cuando estamos en casa recordando aventuras. Y fue en el momento de ver esta campaña cuando recordé lo que me exigió nuestra última aventura.

Como esta campaña de Apple me transporto a nuestro último viaje

La verdad es que yo soy de esta generación perdida en el tema de la informática. Pasé de una época pre-internet a una de internet sin haber tenido tiempo ni de asimilarlo. Y lo mismo me pasó a la hora de viajar. Pasé de recorrer Marruecos en una furgoneta con un mapa, a llevar instaladas las mejores apps para hacer tu viaje más cómodo y sencillo. Y ahora hasta puedo hablar por Facetime, hago un pedido a Amazon y recibo las conversaciones de todos los grupos por whatsapp desde el otro lado del mundo.

Que cómodo se había vuelto; me pierdo, no paaaaasa nada, Google Maps. No me entienden? El translator. Que no encuentro hotel? Booking. Siempre había oido decir que China es diferente. Y pese a que Google también lo dice lo que me encontré superó la ficción.

Eran las 09:45 h. cuando llegábamos a Beijing. Un vuelo tranquilo, las mochilas en la cinta, Gemma (con 4 añitos) y Marc (con 3 meses), se habían portado genial.

Cogemos un taxi y ya allí como que te das cuenta de que esto va a ser heavy. El taxista ni papa de inglés. Nos deja en una calle que no pone nombre y nos señala sin mirar un callejón en el que para meterse por allí  con dos niños requería una sobredosis de valentía. Bueno tranquilo miraremos el móvil. Pero de repente….Donde ha quedado tu zona de comfort ahora chato?

Bienvenido a China

Un lugar muy diferente a lo que ultimamente había visitado. Una vuelta a lo retro obligado que requería el uso del arsenal de herramientas inimaginable para poder recorrer este país asiático durante 30 dias. Tras armarnos de valor, recorrimos unos 200 metros por un futong que atravesaba dos avenidas. En el trayecto, baños públicos sin desagüe, baches repletos de Dios sabe qué, gatos parcheados de pelo recubierto de mugre,…Vamos una llegada por todo lo alto. Al final, justo al otro lado, nuestro Hotel.

Viajar por libre con niños no es tarea fácil. Pero lo realmente difícil es no ser capaz de adaptarte a las circunstancias que te rodean. Este viaje rompió los esquemas a los que estábamos acostumbrados muchos en nuestra familia. Y exigió sumergirse en una zona de aprendizaje obligado que ha creado, en nosotros, algunos de los momentos más memorables en familia.

Constantemente pienso que nuestra dependencia con el móvil nos impide desarrollar aptitudes. Se nos han olvidado y recurrimos a lo fácil. Y de repente, un día te quedas sin batería y corres como un poseso en busca de un enchufe para poder “continuar con tu vida”. Pues en China, esto no es posible (si no instalas una VPN apúntatelo).

Desde hacía mucho tiempo no me había sumergido tanto en un viaje como en este. En este viaje exploté facetas mías olvidadas. Para que te hagas una idea, en una ocasión imité una gallina, en medio de un restaurante repleto de chinos perplejos, pidiendo un huevo para una tortilla para Gemma. Al final cenó carne de algo.

Lo mismo le pasó a Gemma. Acostumbrada a conectar con todo tipo de niños terminó chillándose con un niño:”no me chilles más, no me entiendes porque tu eres chino y yo soy gente”. Al principio me quedé de piedra. Pero no te alarmes, lo que le pasaba es que chocó con un problema con el que nunca se había encontrado . Pero lo solucionó. Volcó todos los juguetes que llevaba de su mochila de cocodrilo y le dio uno. Y de aquí  la imaginación.

viajar a china con niños

Pese a que las apps nos facilitan la vida, no viven por nosotros. Hay veces que hace falta aprender.

Hace poco estábamos hablando en casa donde ir en nuestro siguiente viaje. Gemma dijo:”Yo quiero volver a China”

«Hay una especie de magia cuando nos vamos lejos y, al volver, hemos cambiado».

Kate Douglas Wiggin

Por cierto, se me acumula el trabajo. Después de China I como sobreviví, China II la segunda ruta más increíble con niños.

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