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Aprovechamos para cocinar

Aprovechamos para cocinar

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Hoy tenemos un día de tranquilidad en el que nos dedicamos a organizar un poco la mochila y a descubrir un poco la zona intentando preparar el día de mañana al máximo. Además iremos de compras al mercado y aprovechamos para cocinar.

Cogemos la moto y nos dirigimos hacia el pueblo a primera hora y desayunamos en el Burguer House. Aunque parezca mentira en este establecimiento ofrece un desayuno occidental bastante completo a muy buen precio, el Truck Driver Special (el especial camionero), una auténtica bomba de energía. Me muero de ganas de saber, si lo pruebas,  que tal os ha ido la digestión. Y no puedo dejar de mencionarte a la hora de poder comer, una hamburguesa después de tantos días con comida oriental. Pero esto será otro día.

Ahora, nos espera el dueño de la galería de juguetes de madera con objetos reciclados que nos va a ayudar a enviar los paquetes hasta España.

Enviar un paquete por correos no supone ningún problema

  Nos dirigimos al Post Office donde tras hacernos llenar unas hojas y pesarnos los bultos, nos emite un ticket en el que figura el numero de envío y el importe a pagar. Los paquetes pesan alrededor de 20 kg. cada uno y el importe cuando lo encuentre os lo adjuntaré. No salía muy caro, la verdad. Lo caro fué pagar unos impuestos al llegar los paquetes a España y determinar Aduanas que tipo de género era y el impuesto aplicable, me salió más caro que los muñecos, menos mal que eran baratos.como enviar un paquete desde tailandia

Con el número que aparece en el resguardo puedes hacer un seguimiento del envío. Entras en su página web y ves por donde va.

Tras esta gestión,  Pa Kik (el dueño), se ofreció a enseñarnos su taller. Y como no, nos metimos en un coche XS, los cuatro.

Después de pasar el colegio giró a la izquierda. Vive en una casa muy cerca de donde se realiza un mercado local que desconociamos los miércoles. Mira tú que es miércoles. Pues después vamos a ver que tal.

Llegamos a su casa. Una hermosa planta baja de dos pisos, en medio de un descampado muy bien cuidado en el que la figura de un  árbol increíblemente grande le ofrecía unas vistas inmejorables desde su taller. En su taller, una bicicleta de carretera, la segunda pasión de Pa Kik y una ordenadísima mesa de trabajo. Rodeada de cajas con todo tipo de materiales de desecho perfectamente ordenados y limpios (chips de ordenador, clavos viejos, tapones de botellas,…).

 

Creía que la elaboración de sus juguetes era algo más improvisada pero me equivoqué. Una cantidad de dibujos y planos de cada uno de sus diseños estaba desmenuzado al milímetro y no dejaba detalle sin estar presente.

Nos invitó a un té y mientras se fumaba un cigarro liado con papel de caña. Estuvimos hablando de otra actividad de que hacer en Tailandia con niños. Queríamos ir a Mae Hong Son por nuestra cuenta. Al principio estábamos valorando la posibilidad de realizar esta excursión en moto, pero nos explicó que no era muy recomendable. Por lo que nos remitió un amigo suyo, muy cerca de Nong Beer, que nos alquilaría un coche. Tras estar hablando de que vale una casa en Pai, que tal se vive, como ha cambiado todo y que bajo ese árbol tan grande tiene enterrado a uno de sus mejores amigos, su perro Max,… nos dejó en el mercado local y seguimos con nuestra ruta.

Día de mercado

Este mercado se encuentra en un descampado en la parte periférica del pueblo. Pese a que hay otros mercados locales y otros mercados para hacer uso de recurso viajero, este no lo conocíamos.

Se trata de un mercadillo con artículos propios para los tailandeses, zapatos, ropa, pequeños electrodomésticos, juguetes, fruta y verdura…no es muy grande pero es entretenido. 

Compramos un par de cuadernos de colorear por 20 céntimos, un poco de fruta y aprovechando las hortalizas compramos unas patatas. Por fin aprovechamos para cocinar.

 

Después de darle muchas vueltas, decidimos que para viajar con niños debíamos asumir que encontraríamos momentos en los que la comida podría ser un problema.  Visitar nuevos lugares y no poder probar su gastronomía es una lastima y tener que terminar comiendo en cadenas de comida rápida globalizadas, de manera esporádica vale, pero hacerlo de manera habitual para nosotros es una aberración.

Por eso nos hicimos con un hornillo de gasolina portátil. La gasolina es universal y cuando llegamos a cualquier ciudad siempre la podemos conseguir. Además cada uno tiene su rol en la cocina. Y es divertido. Mientras uno corta, el otro lava en el otro lado del mundo.

En Pai hay una gasolinera en la salida del pueblo.

Este hornillo con un juego plegable de ollas y sartenes se han hecho un lugar indispensable en nuestro equipaje. Sobres de sopa, paquetes de pasta, ….alimentos fáciles de cocinar nos acompañan o los compramos por el camino. Y se vuelven un comodín indispensable para equilibrar estos viajes largos con los más pequeños. Y nos permite disfrutar de la cocina local.

Al salir del mercado nos dirigimos al otro mercado local diario situado en el centro del pueblo. En el encontrareis los alimentos básicos , carne, huevos, verduras,… Nosotros compramos un par de huevos, unos filetes de pollo y…plato combinado perfecto para la niña.

Cocinamos en la terracita del bungalow sin problema alguno.

No sólo aprovechamos para cocinar.

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